Una vez tuve un sueño

Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...

Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.

Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.


viernes, 19 de marzo de 2010

"Error en el sistema" (segunda parte)

Después de tantos años, su condición en la sociedad no se había rectificado. Su firma, a efectos legales, era válida. Y Samanta, a efectos reales, una mujer sola que se negaba a envejecer. Una presa fácil para Mauricio Hurralde. “Su marido es un huevón, y su mujer está muy buena”, decía la voz de un pistolero desde el fondo de su memoria. Mauricio torció los labios, ¿cómo era posible tener tantas interferencias con el pasado? Nunca antes había sucedido. —Nos vamos, Mauricio —sentenció su madre en cuanto los forajidos abandonaron la casa. Ni una lágrima derramó, no en presencia de su hijo. —No. Esta respuesta sólo significaba la simple negación de acontecimientos. —Nos vamos, Mauricio...
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domingo, 7 de marzo de 2010

"Error en el sistema" (Primera parte)

                     “Todos tenemos el final que nos merecemos,                      sólo el perdón puede cambiar nuestro destino” —Sí, Samanta, nos vemos a las seis de la tarde… dónde siempre. Mauricio descubrió el rólex de la muñeca para confirmar que todavía tenía tiempo para cerrar sus asuntos. Y colgó el auricular. Mauricio Hurralde era un hombre de negocios de treinta y cuatro años, nacido en un barrio pobre de Barranquilla, Colombia. Ahora cerraba contratos multimillonarios desde...
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