Recordad, señores, que hubo tiempos no muy lejanos en los que el oro andalusí brillaba al sol menos que su cultura… Recordad, nobles cristianos, que nuestra medicina ha sanado sus dolencias mejor que vuestros oscuros remedios fermentados. ¿Y qué me decís sobre la matemática, la astronomía, sobre el conocimiento profundo de las leyes del universo?
Poco podéis responder, vosotros, que todavía creéis que el cielo caerá sobre vuestras mezquinas testuces con los primeros truenos de una tormenta. Vosotros, que hacéis del sudor un aroma de seducción; que vestís con tanto cuero remachado que, de tirar de un carromato, se os confundiría con bestias de carga; que construís moradas de piedra, tan oscuras...
Una vez tuve un sueño
Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...
Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.
Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.
Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.
Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.
viernes, 24 de junio de 2011
"Cien doncellas" ( un relato de 1.080 palabras)
Etiquetas:
Leyenda,
Relato histórico

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