Una vez tuve un sueño

Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...

Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.

Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Un deseo "genial" (un relato de 3.238 palabras)

Las voces destempladas de un español despechado son reconocibles en cualquier parte del mundo, incluso en medio del bullicio de un mercadillo árabe que se desmantela rápidamente. —¿Cómo que no tengo trabajo?—Gritó Antonio mirando el auricular con incredulidad—. ¿Me puedes decir, entonces, qué coño hago en Alejandría? Sujetaba uno de esos teléfonos que se pueden ver en las películas de los años ochenta, pero no estaba en una cabina, aunque el espacio que delimitaba un rótulo con caracteres musulmanes afirmara lo contrario. Eso sí, en el cartel acompañaba un logotipo muy sencillo de un teléfono moderno. —Te doy una pista —añadió Antonio más tranquilo—, tiene que ver con subirse...
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viernes, 9 de diciembre de 2011

Algo personal

Hola amigos, en esta entrada explicaré las razones de mi ausencia y los motivos por los que retomo  mi amado blog. Sólo unos pocos saben que tenía una tienda de cortinas. Pero nadie sospecha lo difícil que es llevar un negocio familiar en estos tiempos... El equilibrio entre lo que se cobra y lo que se paga no siempre es fácil; y esa fue la razón por la que también trabajaba para otras tiendas (no diré nombres, porque algunas son muy reputadas). Pero cuando la  crisis hace mella y el trabajo no sólo escasea en mi tienda, sino en todas; la cosa se complica bastante. Para resumir diré que perdí la tienda, y como las fichas de dominó cuando caen, mi casa, y con ella mi...
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