Una vez tuve un sueño

Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...

Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.

Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.


martes, 27 de julio de 2010

“Tenía que haberlo sospechado” (Un cuento de 1340 palabras)

Tenía que haberlo sospechado, yo, que soy catedrático de historia. Haber sabido leer los indicios y alertar a la sociedad de un futuro tan poco esperanzador. Al menos, tenía que haberme preparado para lo que se nos avecinaba… ”No dejes de correr”. —¿Cómo que corporativismo? ¿Qué coño es eso? Mi amigo y colega Stephan no compartía mi opinión en absoluto. —Te han traumatizado los martillos desfilantes de “Pink floid” —continuó tratando de quitar hierro al asunto. Rellené su copa con un poco más de vino. Stephan era de las pocas personas que resultaban brillantes cuando compartían sin prisas una buena botella. Su capacidad de síntesis y de relación siempre explotaba en una asombrosa conclusión,...
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lunes, 12 de julio de 2010

"¡Campeones!"

Y esto no es un cuento... ¡Campeones del mundo! Medio mundo canta "soy español, soy español, soy español", y yo descubro la magia del futbol a través del triunfo de nuestro equipo... porque, en realidad, odio este deporte (pero amo a cada uno de esos hacedores de historia). &nb...
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jueves, 1 de julio de 2010

"Rutinas" (Un cuento de 2520 palabras)

Mi nombre no tiene importancia, pero diré que me llaman Ray, el sargento Ray “Smile”, porque nunca sonrío; que pertenezco a la cuarta brigada de la primera división de infantería, de Fort Knox, en Kentucky. Y confieso que amo a mi patria… —¡Arrrgh! —graznó un ave de llamativas plumas de colores. …y a mi loro, aunque no hable. El hombre de la tienda de mascotas me aseguró que con un poco de paciencia el animal acabaría por mantener conversaciones, un poco surrealistas me atrevería a decir yo, pero conversaciones al fin y al cabo. Para alguien que siempre ha vivido solo tiene mucha importancia verbalizar los pensamientos, exteriorizar sentimientos; y aun más para un tipo como yo (al menos eso...
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