Una vez tuve un sueño

Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...

Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.

Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.


martes, 27 de julio de 2010

“Tenía que haberlo sospechado” (Un cuento de 1340 palabras)



Tenía que haberlo sospechado, yo, que soy catedrático de historia. Haber sabido leer los indicios y alertar a la sociedad de un futuro tan poco esperanzador. Al menos, tenía que haberme preparado para lo que se nos avecinaba…

”No dejes de correr”.

—¿Cómo que corporativismo? ¿Qué coño es eso?

Mi amigo y colega Stephan no compartía mi opinión en absoluto.

—Te han traumatizado los martillos desfilantes de “Pink floid” —continuó tratando de quitar hierro al asunto.

Rellené su copa con un poco más de vino. Stephan era de las pocas personas que resultaban brillantes cuando compartían sin prisas una buena botella. Su capacidad de síntesis y de relación siempre explotaba en una asombrosa conclusión, que ansiaba escuchar.

—Es inevitable, lo sabes. Las únicas empresas que sobrevivirán a la crisis son las que se unan. Surgirán macro empresas, que irán absorbiendo a la competencia; y estos monopolios, con el paso del tiempo, irán ganando un mayor poder político. Hasta tal punto que la idea de estado no tendrá sentido…

Realicé una pausa para permitir alguna objeción, pero Stephan mantenía la mirada perdida en su copa. Era evidente su preocupación.

—… Porque el sistema de créditos, lo que paradójicamente ha provocado la ruptura del capitalismo a nivel general, será la base económica de esta nueva era a nivel particular. La gente dejará de ganar dólares o euros, ganarán derechos y créditos por su trabajo en la compañía. La compañía será quien cuide de tu salud, la compañía será quien eduque a nuestros hijos. Y si eres medianamente feliz, será gracias a los privilegios disfrutados en la compañía…

Tomé la copa de la mesa y mojé los labios. ¿Por qué no reaccionaba Stephan?

—Los grandes accionistas serán los nuevos caballeros feudales, y no dejarán de vivir bien, porque tendrán millones de esclavos que trabajarán en una sociedad muy jerarquizada. Trabajarán por nada, sólo para conseguir una mejor posición laboral, que será sinónima de la social.

—¿Has terminado?

—Sí, sólo añadir que en esta sociedad no habrá grandes revueltas ni violencia… que todos serán moderadamente felices con la vida que les toque, pero no serán conscientes de que no tienen libertad,… ni alternativa para decidir. Seremos autómatas: comer, trabajar, dormir; comer, trabajar, dormir…

—¿Has visto la película “Mad max”? Esa será tu sociedad venidera, todo lo demás es un reflejo de tu mundo interior, de tus miedos y esperanzas.

Recuerdo no haber manifestado sorpresa alguna, pero era obvio por la sonrisita de Stephan, que nuevamente me había sorprendido. ¿Reflejo de mi mundo interior?¿”Mad max”? Aún pensaba en Mel Gigson cuando aparcaba el coche, al día siguiente, en el aparcamiento reservado para profesores, en el campus universitario de Toulouse.

“No te pares”.

—Todos comprenderán que la caída del imperio romano, ante los invasores bárbaros del norte, no se produjo en un solo día —explicaba a mis alumnos—. ¿Alguien sabe por qué?

Unas pocas manos se levantaron en el aula. Nadie rompía el respetuoso silencio que provocaba mi autoridad. Dirigí mi sonrisa complaciente a una joven de aspecto tímido.

—Las tribus del norte no estaban organizadas —respondió. Simplemente probaban fortuna por libre…

—¡Exacto! —grité.

Creo que no ocultaba bien mi predisposición por Susane, sabía aún antes de corregir sus exámenes que aprobaría, que rozaría la excelencia.

—El senado no podía aprobar nuevos presupuestos para el mantenimiento de sus fronteras… Se puede decir que la conquista de Britannia supuso el primer paso hacia la ruina de las arcas del estado, porque no se obtuvieron los beneficios esperados, por los costes que suponía mantener la paz en un territorio constantemente acosado por tribus hostiles.

—Los ciudadanos romanos quedaron abandonados a su suerte… —añadió Susane, que aún permanecía en pie.

—Cierto, te puedes sentar. Pero afortunadamente para esas pobres gentes que confiaban en el imperio, los bárbaros eran personas de instintos básicos. Ya sabéis, comer, procrear y que nadie les molestara mientras disfrutaban de las cosas buenas de la vida…

—Los bárbaros no comían y procreaban… ¡Violaban y saqueaban! —protestó Susane desde la tribuna.

—Desde luego, pero como en todo, es una simple cuestión de perspectiva. Desde su punto de vista, sólo molestaban un poco, un precio demasiado pequeño para mejorar la raza de esos decadentes individuos del imperio romano… ¡No tenían ambiciones políticas! ¿No os dais cuenta? Ni políticas, ni artísticas ni tecnológicas. Su presencia dejó un vacío en la historia…Fueron años oscuros, pero los antiguos ciudadanos romanos sobrevivieron. Se mezclaron costumbres, ritos, creencias… aparecieron nuevos dialectos.

La clase acabó con el sonido de una campana, pero Susane no la dio por concluida.

—El imperio se desmoronó a poquitos, ¿verdad? —me preguntó acercándose a mi mesa.

Asentí con la barbilla. Dos jóvenes se sumaron a nosotros.

—Cada tribu asentada normalmente permanecía en sus tierras ocupadas, a no ser que las rencillas con otra tribu rival los expulsara y acabaran avanzando más hacia el sur, ocupando nuevos territorios que apenas ofrecían resistencia a su paso. ¿Si fueras un bárbaro y no tuvieras que comer, no te irías al sur habiendo escuchado cientos de historias que hablan de paraísos sin custodia, paraísos de abundancia, de trigo, de buen ganado, de bellas mujeres?

—Es como la inmigración ilegal de ahora —se aventuró un joven de pelo largo—. Se cuelan en los Estados Unidos o en España pensando que encontrarán un paraíso y se encuentran con otro infierno, tal vez más civilizado.

—Interesante —admití— pero hay una pequeña salvedad. Los bárbaros eran los fuertes del momento, eran los futuros señores feudales de la edad media, porque tenían todo el poder que su espada y caballo pudieran abarcar y mantener. Y los romanos eran los débiles. Ahora recibimos invasiones de gentes que buscan un presente mejor, pero ellos son los débiles y en el mejor de los casos acabarán como mano de obra barata, y nosotros… —un escalofrío me sacudió la espalda— seremos los que dictan las reglas del juego.

—Tal vez los romanos sintieran la misma prepotencia que nosotros… —opinó el joven de pelo largo, creo que era la pareja de Susane, por el modo posesivo con el que trataba de retener la mano de ella entre las suyas.

Un segundo estremecimiento me sorprendió.

—Entiendo, una gran civilización como la nuestra nunca puede desaparecer…

Los tres chicos mostraron cara de sorpresa.

—Eso es lo que pensaría un romano —añadí y al instante surgieron gestos de aprobación.

“Sigue corriendo”.

Hacía mucho calor y ya no se encontraba en las farmacias, desde hacía mucho tiempo, inhaladores contra el asma. Sí, padezco esta enfermedad respiratoria, pero desapareció en la adolescencia con el desarrollo corporal. Que vuelva a tener accesos de tos poco tiene que ver con el vínculo emocional que las provoca, a no ser que una pandilla de gamberros con cadenas y mazas corriendo detrás de ti, no sea suficiente estímulo…

¿Pero que pretenden? No hay dinero, no tengo nada que les pueda valer. “Sigue corriendo, que no sospechen que estás enfermo… Tal vez abandonen la persecución por otro más débil. Nada, no se cansan. ¿Qué habrá sido de la policía?”.

—¡Socorro! ¡Policía!

El eco mezcló mi lamento con las risas de mis perseguidores. En las calles vacías no circulaban coches, la basura se amontonaba sin orden en las aceras, y nadie prestaba atención a las cacerías. Me acordé, sin saber por qué, de Susane. Me acordé de una de las últimas clases que había impartido en la universidad, hace unos años… Ya entonces estaba preocupado por este presente.

“¿Has visto Mad-Max? Esa será tu sociedad venidera”, afirmaba un Stephan preocupado y atemporal. “Los bárbaros no comían y procreaban… ¡Saqueaban y violaban!”, me recordaba Susane desde la memoria. Y luego, estúpido de mí, no pude reprimir mi respuesta: “Exacto, pero como en todo, es una cuestión de perspectiva”. ¿Desde qué perspectiva se supone que tengo que ver las cosas ahora? ¿Mi pedantería me salvará el culo?

No existe ningún tipo de orden, nadie ayuda a nadie… Se respira una anarquía absoluta. A los que se esconden, a los que fingen que no pasa nada, les grité:

—¡Algún día os tocará a vosotros! ¡Cabrones!



fin


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19 opinaron que...:

Federico Manuel dijo...

Espero no ser agorero...(Estoy necesitando con urgencia unas vacaciones).

Ya me contaréis. Saludos.

su dijo...

Me ha encantado y reconozco que me he reido mucho con el desenlace, ya tenía ganas de leer otro de tus cuentos...esperemos no se nos presente un futuro como el que narras, que eso de correr ¡puff! no es lo mio.
Lo dicho muy bueno.
Saludos.

Silvia Meishi dijo...

Me ha gustado mucho tu relato, está muy logrado y el final es muy bueno. Comparto tu afición a la escritura, así que me gustaría seguir leyéndote en el futuro.

Un abrazo

ARIADNA dijo...

MUY BUENOOOO Y SOBRE TODO EL FINAL, PERO DE CORRER PUES AVISAME CON TIEMPO NO?? PARA SACAR LOS TENIS, UN ABRAZO

lidia dijo...

vuelvo a agradecer,me encantó esta historia, tuya, y tus palabras, han dejado bien en claro,que lo mio no es elcuanto...
podra ser un escape,pero me fstidia, solo de pensar, el pulir y comentar!
genio,gracias
conta conmigo para lo que desees,es el primero bloguero,que dice la verdad de frente,como a mi me gusta!
saludos,gracias
lidia-la escriba

Anónimo dijo...

Bueno,hacìa tiempo que lo venìa pensando pero despuès de tu apocalìptico relato estoy decidido.Me voy a vivir vivir al pueblo!!!!lejos del mundo!!!!cultivarè la huerta,comprarè unas gallinas,unos cerdos y una cabra que se llamarà marilyn para no sentirme sòlo.Por charlar con alguien caramba!,què mal pensados...
Yo tambièn creo que te hacen falta unas vacaciones asì que te invito al pueblo a comer queso de marilyn y ver como crecen los puerros.

Primavera en Otoño dijo...

Un placer leer tus cuentos
Me gusto mucho.
Primavera

Eleanor Atwood dijo...

¡Qué delicia encontrar este lugar!
Me encantan los cuentos, y tu blog es realmente interesante. Si hay sitio para mí entre las butacas de lectura me gustará mucho quedarme.
También tengo un blog en el que escribo mis "chorradas":
http://lasalasdelalibertad.blogspot.com/
Ahora estoy con una novela de cosecha propia por capítulos. Si te apetece pasarte serás bienvenido.

Un saludo y nos leemos.

Federico Manuel dijo...

Todos sois bienvenidos, los que dejan comentarios y los que no. Y por supuesto que tenéis vuestra butaca reservada, yo diría más bien sillón orejero... que se disfruta mejor de la lectura.

Saludos especiales a Su, que pronto estaré por su hospitalarias tierras y a Quique, que no me deja de arrancar sonrisas desde el otro lado del mundo.

Una mención para Lidia, ¡tienes madera! Sólo tienes que quitar un poco el follaje para que lo veas.Y que eso no te sirva de excusa para no escribir cuentos.

Besos para todos.

Pd.
¡Se aproxima un nuevo cuento! Yo escribiré la primera parte, o versión, y la segunda mi hija Elena. De momento os dejo el título.

"LOS ORÍGENES DE SPANISH-MAN".

Tropiezos y trapecios dijo...

¡Hola! Es la primera vez que te visito pero creo que no será la última porque lo que he encontrado me ha gustado mucho.

He leído varias teorías parecidas a lo que cuenta tu relato y es muy posible que algún día cambie el mundo tal y como lo conocemos en favor de otra forma de organización, que seguramente no será mejor, pero quizás tampoco peor.

Personalmente no me gustaría que las cosas acabaran así. No quiero convertirme en una marioneta y que otros puedan controlar mi vida, aunque bien pensado, ¿somos verdaderamente libres en la sociedad actual?

Da mucho que pensar...

Como te digo volveré. Un saludo y enhorabuena por este buen relato que nos has dejado.

Un saludo.

Oski.

lidia dijo...

GRACIAS FEDE,LO ÚNICO QUE SE ES QUE NO ME DAN NI GANAS,DE CORREGIR ESE CUENTO...ESTOY TRATANDO DE TOMAR CON CALMA, MI PROXIMO CAMINO HACIA UNA OPERACIÓN,Y ESCRIBIR ME HACE MUY BIEN,Y NO ESCRIBO POR HOBBY,SINO PORQUE ES PARTE DE MI VIDA...
UN ABRAZO INMENSO!
GRACIAS
LIDIA-LA ESCRIBA

Nuncajamás dijo...

A menudo las verdades más aplastantes surgen de conversaciones empapadas en alcohol. Muy buen texto.

Marisa Peña dijo...

He estado leyendo tus cuentos y el de tu hija Elena...Son magníficos.Un placer leeros.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Estupendo relato, como los otros que he leído.
Ojalá seamos capaces de abocar a otro tipo de mundo, pero con la que está cayendo...

Es todo un placer venir a este rincón, sentarme en uno de tus sillones orejeros y quedarme por aquí a disfrutar de la lectura.

Gracias por tu confianza y un saludo afectuoso.

Balovega dijo...

Hola pasaba por estos lares y entre a leer tus cuentos.. muy interesantes. saludos de buen domingo y semana

Sirocos dijo...

Federico,
me diste las ganas de hacer Oceáno II...espero que esté a la altura..

Gracias por tus letras y de tu post me ha sorprendido el final, genial
Besos.

Verónica dijo...

¡Hola! paso a saludarte y decirte que leeré con mucho gusto tu relato de violencia de género.
Me quedo por aquí
Buenas noches
Saludos

Shogun´s emporium dijo...

Correr hacia lo incierto, en un mundo salvaje de dientes afilados.

Me ha encantado aunque la politica no es mi fuerte y confieso que en estos tiempos dificiles me alegro de vivir en una gran familia.

Besos

lidia dijo...

PRECIOSO como la mayoría de lo que leo por aca!
precioso!
un abrazo eternamente agradecida por haber leído ese cuento,mio, que no me gusta nada...
un abrazo
lidia-la escriba perenne???