Una vez tuve un sueño

Soñé con un mundo en el que todos podían ser lo que quisieran, hacer aquello que más satisfacción les provocara, que no existiera más impedimento que el deseo...

Hoy, a mis cuarenta y dos años recién cumplidos, y a pesar de que la vida golpeó con toda la crudeza de la realidad, todavía no he despertado de las utopías de juventud. Si no puedo vivir en un mundo feliz, me lo inventaré: haré que otros, como un dios todopoderoso de infinita bondad, sean felices... al menos en mi pensamiento.

Y me puse a escribir. Ahora que tengo en mi haber más de setenta relatos cortos y dos novelas, descubro por qué Dios es "omniausente" e imperfecto.


sábado, 30 de enero de 2010

El vuelo del colibrí (Un cuento de 3060 palabras)

Era triste verla bailar alrededor de una silla, meneando las manos como si volara. Ella, que había sido tan culta y tan refinada, no se merecía una vejez así. Frida lo sabía, y no terminaba de aceptar lo que sus ojos veían. “Deja a la abuela, ¿no ves que no está bien de la cabeza?”, recordaba las palabras de su tío Antonio, cuando pidió permiso para visitarla. ¿Pero es que nadie se acordaba de que Estrella, su abuela, había dado un poco de luz a sus corazones y a sus mentes, durante cuarenta años o más? ¡Había sido una misionera del conocimiento!, y había entregado algo más que la idea de un mundo gigantesco, que superaba más allá de la espesura de la selva que los retenía pegaditos a la idea...
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miércoles, 20 de enero de 2010

¡CORCHO!

Felipe no pudo eludir la obligación de un destino caprichoso. Apúntate como objetor, le decían, y te librarás de la mili. Y Felipe, como muchos jóvenes de su generación, se alistó a esa creciente legión de no violentos, de los que obedecían los designios de una Patria exigente, de un estado que reclamaba el tributo a su camada virgen de correa y bozal. Eran demasiado tiernos para comprender que era mejor ser adiestrados, y que todo siguiera su curso normal. —¿El curso de quién? —protestó Felipe tras leer el comunicado del Ministerio de Justicia e Interior.                                                                               ...
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martes, 12 de enero de 2010

LA SOLEDAD DEL MAESTRO

Giró la llave del contacto y Ariadna pudo leer en la pantalla del salpicadero: “nada es igual”. Sonrió, a pesar de que iba a ser un viaje largo y no le hacía ni puñetera gracia hacerlo. No podía evitar la semblanza de la lluvia que chocaba contra el parabrisas con las tormentas que estallaban tras su blusa, ¿por qué siempre son grises los días en los que te hacen una putada? Y arrancó el coche, un golf gti rojo. El único alivio que sintió estaba en no pensar, y Chenoa, cantando a más de doce decibelios y el pedal del acelerador pisado a fondo ayudaban mucho. Los kilómetros se sucedían sin demora cuando el golf circulaba a 160 km/hora… Y no es que Ariadna tuviera prisa, no. No deseaba perder...
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viernes, 8 de enero de 2010

RAMIRO GURÚ

Me llaman Ramiro Gurú porque piensan que puedo curarles, y yo, por más que aviso y grito que no es cierto, ellos no lo quieren creer. –Dios ha creado la enfermedad y el dolor para puririficar nuestra alma –les digo, pero ellos ya me han tocado y se sienten bien. Me ofenden mostrando su pobreza, no tienen apenas nada con lo que pagar, y yo les persigo con una vara maldiciendo el día en que mi madre me trajo al mundo. Mi voz me resultó extraña después de tanto tiempo sin hablar, fue como cuando oí por primera vez el graznido del cóndor, estridente y lleno de poder y sentido. Mi ser, entonces, se iluminó, y cuando icé la vista a los cielos allí lo encontré, glorioso con las alas extendidas,...
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jueves, 7 de enero de 2010

Una comarca muy honrada

Cientos de chispas saltaban del torno. La hoja del hacha arrancó sin piedad un lamento a la piedra que giraba con rapidez, era como escuchar el gorgojeo intermitente de la muerte retenida en su filo, desafiante y feliz. El verdugo observó al reo con la invulnerabilidad que le proporcionaba su capucha. –No sufrirás, te lo garantizo. Giovanni apenas pudo oírle desde el patíbulo porque la muchedumbre clamaba impaciente su muerte, pero reconoció esa mirada de compasión que tantas veces él no había podido evitar. Tenía las manos atadas a la espalda, como un vulgar ladronzuelo, pero en realidad era temido por los Spinoza, la nobleza militar de la villa. Tantos años de trabajo eficaz bajo sus órdenes...
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lunes, 4 de enero de 2010

UN DIA DURO DE TRABAJO

No tengo demasiado tiempo, lo sé. Aquellos que trabajen sin los dictados de un reloj no comprenderán la presión que significa un buen trabajo terminado en plazo. Pero cuando percibo que las gotitas de sudor caen de mi cara con mayor frecuencia trato de imaginarme escenas que nada tienen que ver con taladros, tacos o corchetes de cortinas, y es, por increíble que parezca, por sentido práctico. Estar nadando en una piscina coronada de bustos de mármol rosa mientras que un mayordomo espera impasible con un albornoz impecablemente doblado en un brazo y sujeta una bandeja con un martini con hielo en la otra, tiene un efecto sedante que me permite trabajar con mayor precisión y, por consiguiente,...
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viernes, 1 de enero de 2010

SEGÚN TU VALÍA

“¡Llegará el día de tu muerte y de mí te acordarás...!” El anciano rehusó la comida, un caldo de gallina, con un leve y tembloroso gesto de su mano. Aún dentro de su agonía se mantenía con cierta lucidez. –Y el físico, ¿por qué tarda tanto? –preguntó quejumbrosa una anciana, hermana del yaciente. –Señora, la medicina no podrá devolverle la vida... se muere. Es muy mayor, su tiempo se ha cumplido –consoló una religiosa. –¿Y el sacerdote? –insistió la anciana. –Es el destino que este hombre muera sin recibir el santo sacramento, las revueltas hacen inseguros los caminos –contestó la madre superiora. “...¡ y de mi maldición, señor de Ferdinán!” Tras los gruesos muros de piedra de la fortificación,...
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